El reconocimiento estuvo fundamentado por un trabajo coherente, basado en una conducta ética y moral que caracterizó cada paso de la carrera de la artista.
Un Salón Montevideo de la Legislatura porteña desbordado permitió comprobar una vez más, la admiración, el respeto y el amor que Marikena Monti supo sembrar a lo largo de toda su vida. Una vida dedicada a la cultura sin concesiones. La emoción privó sobre cualquier otra consideración. Me honra haber hacer sido parte de ese homenaje.

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