Una respuesta a la denuncia judicial que presentó Fernando Muñoz por el cobro ilegal de comisiones afirma que el organismo encargado de controlar a las inmobiliaria sancionó sólo a una de ellas por cobrar dos meses de comisión.
La acción de amparo interpuesta por Legislador porteño Fernando Muñoz (Liberación - FpV) contra CUCICBA, el organismo encargado de controlar a las inmobiliarias porteñas, se presentó a principios de septiembre y fue motivada por el reiterado incumplimiento de las inmobiliarias de la ley 2.340, que establece un tope máximo a la comisión que pagan los inquilinos.
Al respecto, Fernando Muñoz señaló "hace tiempo que venimos trabajando para frenar el abuso que sufren los inquilinos y en todo este tiempo no encontramos una sola inmobiliaria que cumpla la ley y cobre un mes de comisión, esta respuesta de CUCICBA sólo confirma que es un organismo que está al servicio de los intereses inmobiliarios".
"La violación de la ley en la que incurren las inmobiliarias es un transferencia de dinero millonaria de los bolsillos de los inquilinos a las inmobiliarias, los 150 mil contratos de alquiler que se renuevan cada dos años en la Ciudad representan un ingreso 'extra' de las inmobiliarias de $ 750 millones, esto significa que en un día estos intermediarios se apropian de un millón de pesos que les corresponden a los inquilinos", precisó Muñoz.
"El abuso que sufren los inquilinos no es sólo por las comisiones ilegales, sino también por otros requisitos desmedidos que piden las inmobiliarias: garantía de familiar directo de capital; arreglos de la casa, impuestos y expensas extraordinarias a cargo de los inquilinos, indexaciones cada seis meses y tantas otras ilegalidades. Es por eso que necesitamos que se apruebe el proyecto de creación de la Defensoría del Inquilino, para que el Estado se haga cargo de proteger y asesorar a todos los que alquilan su vivienda en la Ciudad".
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viernes, 9 de octubre de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
¿Alquilar se puede? Entrevista a Fernando Muñoz en Nacional Rock
El legislador porteño Fernando Muñoz presentó un pedido de informes por la ilegalidad del cobro de dos meses de comisión para las inmobiliarias que gestionan los alquileres.
La entrevista se puede escuchar en: http://bit.ly/1Po4BIl
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lunes, 30 de marzo de 2015
El diputado Fernando Muñoz presentó un pedido de informe sobre el programa Alquilar se Puede
El Legislador porteño del Frente Progresista y Popular, presentó un proyecto de resolución mediante el cual exige al Poder Ejecutivo macrista que informe, distintos aspectos del sistema de garantías bancarias para inquilinos ofrecidas por el Banco Ciudad de Buenos Aires desde el año 2010 y el programa “Alquilar se Puede” del Instituto de la Vivienda. La iniciativa contó con la adhesión de los Diputados Edgardo Form y Aníbal Ibarra.
Al respecto, Muñoz afirmó “El programa Alquilar se Puede es una tomadura de pelo más a los inquilinos. La garantía bancaria que ofrece el Jefe de Gobierno a través de una pomposa y carísima publicidad es una ley aprobada en 2010 en la Legislatura que se viene implementando en el Banco Ciudad sin ningún resultado. Es un crédito personal más de los que ofrece el banco y que no acepta ninguna inmobiliaria”.
El proyecto de resolución establece que el Ejecutivo deberá informar: los diferentes mecanismos que brinda el Banco Ciudad a efectos de facilitar la garantía bancaria para inquilinos; un listado de garantías suscriptas dentro del marco del programa desde el 6/3/2011 a la fecha; cantidad de interesados que se han inscripto en el programa “Alquilar se Puede”; la tasa de rechazo de solicitudes de créditos para el mencionado programa indicando las razones para el no otorgamiento; la razón de limitar el programa a personas entre 18 y 35 años; la razón del lanzamiento del programa “Alquilar se Puede” en el año 2015 cuando ya existía el sistema ofrecido por el Banco Ciudad desde el año 2011 y el gasto total de la campaña publicitaria “Alquilar se Puede”.
Fernando Muñoz, que desde hace tiempo trabaja en la problemática de alquileres en la Ciudad, definió la medida como “un movimiento de campaña para que creamos, ingenuamente, que el macrismo tiene voluntad de resolver este enorme problema que afecta a todos los inquilinos. Sin embargo, el PRO tomó desde el principio la decisión de trabajar para las inmobiliarias y no para los inquilinos”. En cuanto a los beneficios del programa, Muñoz aclaró que “ninguna inmobiliaria acepta garantías bancarias. El inquilino, además de pagar todas las comisiones, tiene ahora que pagar un crédito bancario. Lo que Macri llama ahorro previo, no es más que pagar un crédito con anterioridad”.
Finalmente, el diputado enfatizó: “vengo trabajando para lograr una solución real a todos los inquilinos de la Ciudad. Hemos presentado dos proyectos de ley, uno para crear dentro de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la oficina de atención a inquilinos, para que el Estado se haga cargo de defender al inquilino de los abusos de las inmobiliarias. Y otro para que todas las inmobiliarias de la Ciudad expongan la ley 23.091 (de alquileres) y la ley 2.340”.
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jueves, 26 de marzo de 2015
Fernando Muñoz en el programa Tercera Posición de A24
El Legislador Porteño del Frente Progresista y Popular, Fernando Muñoz, participó de un debate sobre la problemática de los inquilinos en la CABA en el programa Tercera Posición, conducido por Rolando Graña en A24.
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viernes, 20 de marzo de 2015
El FPP en contra del programa de alquileres
Desde el bloque Frente Progresista Popular, definieron la iniciativa “Alquilar se puede” como “un burdo engaño” y “un movimiento de campaña”, debido a que se trata de un préstamo a los inquilinos y un guiño a “los abusos y restricciones del mercado”.
El legislador del FPP que desde hace tiempo trabaja en la problemática de alquileres en la Ciudad, Fernando Muñoz, definió la medida como “un movimiento de campaña para que creamos, ingenuamente, que el macrismo tiene voluntad de resolver este enorme problema que afecta a todos los inquilinos. Sin embargo, el Pro tomó desde el principio la decisión de trabajar para las inmobiliarias y no para los inquilinos”.
En cuanto a los beneficios del programa, Muñoz aclaró que “ninguna inmobiliaria acepta garantías bancarias. El inquilino, además de pagar todas las comisiones, tiene ahora que pagar un crédito bancario. Lo que Macri llama ahorro previo, no es más que pagar un crédito con anterioridad”.
Luego agregó que “las inmobiliarias sólo permiten recibos de sueldos de inquilinos que trabajan en blanco y se entra en ese sistema de competencia en el cual gana el que tiene el sueldo más alto. Este subsidio, es para dos mil porteños, de un universo de un millón”.
Por su parte, su compañero de bloque, Aníbal Ibarra sostuvo que “el Pro presenta un programa para que los inquilinos se sometan a las altísimas comisiones inmobiliarias y a los precios arbitrarios de los alquileres, otorgándoles un préstamo que luego tiene que devolver con una tasa del 19,5 por ciento. Esto quiere decir: ‘si el mercado es abusivo, nosotros te ayudamos a que puedas pagar el abuso’”, remarcó.
Asimismo, calificó al programa como un “crédito para alquiler”, aseguró que “más que una solución parece un chiste de mal gusto y una gran subestimación para todas y todos los porteños”, y que “esta ‘ayuda’ engañosa del Gobierno, es sólo para personas menores de 35 años, cuando hay cientos de miles de familias en la Ciudad con problemas de acceso a la vivienda”.
Fernando Muñoz recordó que “no existe ningún tipo de regulación del mercado inmobiliario, generando así, que las inmobiliarias obliguen a firmar contratos abusivos a familias completamente desesperadas y en estado de absoluta indefensión. Por lo tanto, una familia tipo para mudarse necesita la suma aproximada de veinte mil pesos, sin contar con las enormes dificultades de todos aquellos que no tienen garantía de capital y familiar directo”.
Finalmente, el diputado enfatizó: “vengo trabajando para lograr una solución real a todos los inquilinos de la Ciudad. Hemos presentado dos proyectos de ley, uno para crear dentro de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, la oficina de atención a inquilinos, para que el Estado se haga cargo de defender al inquilino de los abusos de las inmobiliarias. Y otro para que todas las inmobiliarias de la Ciudad expongan la ley 23.091 (de alquileres) y la ley 2.340”.
Mientras que Ibarra expresó su deseo de que el resto de los bloques de la Legislatura los acompañen con el proyecto “y podamos convertirlo en ley lo antes posible”.
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“Alquilar se puede”: insólito plan que no resuelve abusos a inquilinos
En lugar de promover el acceso a la vivienda o impulsar algún tipo de regulación al mercado inmobiliario, que es cada vez más abusivo con los inquilinos, Mauricio Macri relanzó el programa “Alquilar se puede”.
El Ejecutivo porteño acaba de relanzar el programa “Alquilar se puede”, que, según señala en su página web, está destinado “a aquellas personas que residan, estudien o trabajen en la Ciudad de Buenos Aires para que puedan alquilar una vivienda, con beneficios otorgados por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y el Banco Ciudad.
Anunciado por el propio jefe de Gobierno Mauricio Macri, el plan ofrece, entre otras cosas, garantías gratuitas subsidiadas por el IVC para alquileres de hasta 5000 pesos -una cifra bastante baja, dado el aumento creciente de los precios en este rubro- además de una ayuda a los que necesiten cubrir los costos iniciales mediante un crédito a tasa subsidiada otorgado por el Banco. Para los trabajadores con ingresos informales, según señalan en el portal del programa, “hay un sistema de ahorro previo de cuatro meses a través del cual el aplicante demuestra su capacidad y voluntad de pago”.
Estas medidas de tipo paliativas no apuntan a cubrir el gran problema habitacional de la ciudad y, menos aún, a regular el mercado inmobiliario, cada vez más abusivo con los inquilinos.
Tal como informó Diario Z en febrero, alquilar una vivienda en la ciudad puede llegar a ser una odisea. Requisitos abusivos, garantías imposibles, precios exorbitantes y cartelización del mercado inmobiliario son algunos de los escollos que los porteños padecen a la hora de alquilar un techo donde vivir. La ausencia de una ley que regule el mercado de alquileres deja a los inquilinos librados a su suerte.
Hasta no hace muchos años, para la clase media, alquilar un departamento en la Ciudad era un paso previo, casi obligado, en el camino a la compra de la vivienda propia. Pero esos tiempos quedaron atrás. Si hay una tendencia que –efectivamente– no pareciera tener techo, es la inquilinización de la Ciudad: hay cada vez más inquilinos y menos propietarios.
El porcentaje no para de crecer desde 2001: uno de cada tres porteños alquila. Según estadísticas oficiales, a pesar de haber atravesado un boom de la construcción (se sumaron más de 150 mil viviendas nuevas), la cantidad de inquilinos en la Ciudad pasó del 22,1% en 2001 a más del 33% en la actualidad. Pasado en limpio, significa que un millón de personas alquilan unas 370 mil viviendas.
¿Quiénes son, dónde y cómo viven? La Ciudad no lo sabe. La Dirección General de Estadística y Censos prepara para presentar en mayo un índice que incluirá el perfil de los inquilinos, según adelantaron a Diario Z fuentes de ese organismo. El legislador del Frente Popular y Progresista, Fernando Muñoz, detectó esta necesidad y lanzó una encuesta online que permite una aproximación a este universo. De la muestra de más de 600 casos se extrae que casi la mitad de los inquilinos tiene entre 26 y 35 años, y viven repartidos entre Caballito, Almagro, Balvanera y Palermo; para la mayoría el alquiler representa entre el 30 y el 40% de sus ingresos. Y el dato más alarmante: el 70% considera que no puede comprar una vivienda.
El gobierno reconoce que los porteños se alejan cada vez más de la posibilidad de ser propietarios. Según el índice elaborado por Estadísticas de la Ciudad presentado a principios de febrero, que mide el salario en relación con el valor nominal de un departamento de 70 m2, la brecha se amplió en 50 puntos porcentuales debido a la suba de los precios inmobiliarios y la ausencia de créditos hipotecarios.
El crecimiento de la masa de inquilinos y la imposibilidad, cada vez más profunda, de acceder a la vivienda propia son indicadores que están estrechamente conectados por la lógica. El que no puede comprar alquila. Y si comprar se hace cada vez más difícil, ¿qué pasa con los alquileres? Suben el precio y amplían requisitos.
La regulación del mercado de alquileres está sujeta a la ley nacional de locaciones, que fija cuatro cuestiones medulares: la duración del contrato (mínimo tres años), la obligación de un mes de depósito de garantía en favor del propietario, la presentación de una garantía y la imposibilidad de indexar (aumentar) los precios. Además, en la Ciudad rige la ley 2340, que creó el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios y que estipula un tope de comisión del 4,15%.
Más allá de la colegiatura inmobiliaria, en la Ciudad lo que impera es la ley de mercado, que deja a los inquilinos a merced de requisitos cada vez más abusivos.
La realidad indica que la duración promedio de los contratos es de dos años, a pesar de que la ley establece un mínimo de tres. En vez de un mes de depósito en caución como garantía por año de alquiler, se piden hasta tres y, en algunos casos, cuatro. Se pactan aumentos semestrales, sujetos a renegociaciones. Las inmobiliarias, en tanto, sobrepasan con creces el porcentaje de comisión. Y las garantías se restringen a propiedades radicadas en la Ciudad. “Las inmobiliarias eluden el cumplimiento de la ley, no dan recibos y armaron un gran mercado negro paralelo”, indica a Diario Z el legislador Fernando Muñoz, quien presentó diversas iniciativas para proteger al inquilino. “No hay control, no hay un espacio de negociación; el gobierno está ausente. Está la familia que busca un departamento de un lado y la corporación inmobiliaria del otro, que fija las condiciones”, agrega.
El círculo de desprotección se cierra con una paradoja: según la ley, quienes deben controlar a las inmobiliarias son… las mismas inmobiliarias. Y es más: si uno quisiera denunciar este tipo de abusos en el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios, debe pagar una tasa de 360 pesos. Como leyó: hay que pagar para denunciar.
Desde Defensa al Consumidor de la Ciudad aclararon que si bien las inmobiliarias pueden plantear su incompetencia, este organismo puede “tomar parte” en los conflictos con los inquilinos. “Siempre y cuando intervenga una inmobiliaria como proveedor, Defensa al Consumidor puede intervenir”, aseguran.
La ley ausente
Como dijimos, en la Ciudad rige la ley de mercado, que surfea sobre las expectativas económicas. En la Legislatura porteña se han presentado, desde 2008, numerosas iniciativas para intentar regular los alquileres. Todas chocaron con la postura del PRO, partidario de no intervenir. De ese modo, quedaron en el camino proyectos del Frente para la Victoria, de la Coalición Cívica, del ibarrismo y de Bien Público. La idea que sobrevuela es la necesidad de poner un coto a la especulación, identificar y gravar con impuestos a las viviendas ociosas (se calcula, informalmente, que son unas 120 mil), y crear un ámbito de regulación y solución entre inmobiliarias e inquilinos.
El último proyecto en danza fue presentado por Muñoz. Apunta a crear una Oficina de Atención a Inquilinos en el ámbito de la Defensoría del Pueblo. “Hoy el porteño no tiene adónde recurrir en caso de abusos”, asegura el legislador. La iniciativa está a tono con otras similares que se llevaron a cabo en La Plata y en Santa Fe, donde existe un ámbito de mediación.
Desde la Defensoría ven con buenos ojos el proyecto y aseguran que ya están trabajando sobre el tema. Al respecto, Nora Cataño, directora del Consejo de Mediación, Conciliación y Arbitraje, asegura que aún no está individualizada la temática de los inquilinos, pero que sería importante “investigar y sistematizar toda la información” para elaborar soluciones. “Es un tema complejo, donde entran en colisión el derecho a la vivienda, a la propiedad y las leyes regulatorias”, dice Cataño.
Según la encuesta del legislador, el 60% de los inquilinos alquila mediante inmobiliaria e identifica como principales escollos, además del precio, la comisión y la garantía. “La idea es que la comisión sea compartida entre inquilino y propietario, que los contratos sean de tres en vez de dos años y que el Estado sea el proveedor de la garantía”, explica Muñoz.
Este artículo fue publicado en Diario Z el 20/03/2015
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jueves, 19 de marzo de 2015
Viviendas: la Ciudad lanzó plan para inquilinos que no tienen garantías
"Alquilar se puede" ofrece garantía bancaria para personas de bajos ingresos o con salario en negro. Críticas desde la oposición.
En un mercado inmobiliario donde comprar es casi imposible y alquilar es muy difícil, la ayuda del Estado para alcanzar uno u otro objetivo se vuelve casi imprescindible. También, impulsados por el contexto electoral, el gobierno de la Ciudad lanzó el programa "Alquilar se puede", destinado a facilitar el acceso a una vivienda rentada por parte de usuarios que no poseen ingresos suficientes para cumplir los requisitos de las inmobiliarias y facilitar una garantía.
"Alquilar se puede" fue lanzado por el Instituto de Vivienda de la Ciudad y busca "facilitar a los vecinos el acceso a un alquiler formal" dentro de la Capital Federal, según reza la propaganda oficial.
De acuerdo a la agencia NA, la vivienda a alquilar debe estar dentro del ámbito de la CABA, el alquiler mensual no debe superar los 4.700 pesos ni el 30 por ciento de los ingresos netos mensuales familiares. Abarca a familias jóvenes cuyos ingresos estén entre 2 y 5 salarios mínimos ($9.400 a $23.500), estudiantes que deseen instalarse en la Ciudad de Buenos Aires, sectores vulnerables cuyos ingresos estén entre 1 y 2 salarios mínimos (4700 a 9400 pesos) y trabajadores con ingresos no registrados.
Los beneficios del plan incluyen desde una garantía bancaria para presentar ante el locador, un préstamo personal para afrontar los gastos de ingreso a la nueva vivienda, y un subsidio para quienes no puedan hacerse cargo del valor total de la renta mensual. Para intentar acceder al mismo hay que registrarse en el sitio web de la Ciudad y presentar la documentación requerida, que incluyen el DNI, certificados de antecedentes financieros, facturas de pago de un servicio para acreditar domicilio y partida de nacimiento o certificado escolar para los hijos.
Desde la oposición salieron al cruce de este plan del gobierno de la Ciudad. El ibarrista Fernando Muñoz, quien había pedido regular los alquileres en el ámbito porteño, aseguró que "en su publicidad, difusión y propaganda, el macrismo va a invertir mucho más de lo que efectivamente le va a llegar al puñado de inquilinos al que se los está ofreciendo".
El legislador sostuvo que "para cambiar efectivamente las condiciones del 30% de los ciudadanos de la ciudad que alquilan, es necesario que el gobierno porteño tome medidas que hagan más justa la relación entre el inquilino y las inmobiliarias". "Nuestra propuesta es extender a tres años los contratos de alquiler; compartir la comisión inmobiliaria con el dueño; crear una oficina pública de atención al inquilino; garantía estatal sin restricciones", manifestó Muñoz.
La propuesta "es restrictiva porque sólo pueden inscribirse menores de 35 años; se ofrece únicamente para 2.000 personas en los próximos seis meses -desde marzo hasta agosto- y serán 300 personas
beneficiadas por mes, en un universo de 700.000 inquilinos", añadió en un comunicado.
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domingo, 15 de marzo de 2015
Piden crear una Oficina de Atención a Inquilinos en la Ciudad
El legislador del Frente Progresista Popular presentó un proyecto para crear dicha dependencia en el ámbito de la Defensoría del Pueblo.
El legislador porteño del Frente Progresista Popular, Fernando Muñoz, presentó un proyecto de ley para crear una Oficina de Atención a los Inquilinos en la ciudad de Buenos Aires, que atienda la problemática que sufren cientos de miles de porteños.
El legislador lanzó en noviembre la primera encuesta de inquilinos de la Ciudad de Buenos Aires, y con más de 650 casos relevados, el informe preliminar destaca que más del 45% de los porteños destinan entre el 30,7% y el 50% de su salario para el alquiler y, más del 70% considera que no puede tener acceso a una vivienda propia.
Además, como problemas a la hora de alquilar, el 56% de los encuestados indicó como principal traba las comisiones que se pagan; el 54% mencionó a las garantías; y el 50% el monto del alquiler.
La iniciativa establece que las funciones de la nueva Oficina serían prestar asesoramiento jurídico gratuito a los inquilinos, ofrecer una instancia de conciliación voluntaria para problemas suscitados entre inquilinos, propietarios e inmobiliarias; recibir reclamos y promover la participación de la Ciudad en la proyección de los derechos de los inquilinos, entre otras.
Además, el legislador presentó otro proyecto para que las inmobiliarias coloquen un cartel con el texto completo de la ley nacional nº 23.092 y el texto completo del artículo 57 de la ley nº 2340 de la Ciudad de Buenos Aires, esté último indica que "...el monto máximo de la comisión a cobrar al inquilino, será el equivalente al cuatro, quince centésimos por ciento (4,15%) del valor total del respectivo contrato".
Muñoz, quien asumió su banca en octubre pasado en reemplazo de Susana Rinaldi, buscará ser reelecto en las elecciones próximas, ya que es el segundo candidato en la lista del FPV que encabeza Edgardo Form y lleva como Jefe de Gobierno a Aníbal Ibarra y a Carlos Heller.
Este artículo fue publicado en Diario Popular el 15/03/2015
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domingo, 8 de marzo de 2015
Proyecto de ley para crear una oficina de atención para inquilinos
En base a una encuesta realizada sobre la muestra de mil casos en la ciudad, el diputado porteño por el Frente Progresista Popular, Fernando Muñoz, elaboró un proyecto de ley para la creación de una oficina que atienda y contenga los conflictos que suele haber entre inquilinos e inmobiliarias. En la ciudad el 33 por ciento de los hogares son alquilados.
En los últimos cuatro años se presentaron en la Legislatura porteña siete proyectos para regular el alquiler en la ciudad, que no terminaron tratándose en comisión. Según la oposición el PRO justifica la falta de quórum en que no es una cuestión en la que el Estado tenga que interceder sino que este tema debe librarse a las reglas del mercado.
Mientras tanto, la escasa oferta de inmuebles en alquiler y la amplia demanda por parte de quienes no pueden acceder a la vivienda propia trae como consecuencia irreconciliables conflictos entre inmobiliarias e inquilinos.
Según una investigación realizada por el diputado porteño Fernando Muñoz (Frente Progresista y Popular), el 56 % de los encuestados entiende que las comisiones a pagar son la mayor dificultad para sostener un alquiler. Asimismo, según el 28% pagar la cuota mensual le implica el 30% de su salario.
Del mismo modo, las personas encuestadas coincidieron en su mayoría que las inmobiliarias son las principales “responsables” de la problemática de los alquileres, seguidas por el Estado.
La encuesta fue realizada en base a una muestra de mil personas de las cuales doscientos son monotributistas o trabajadores informales.
Teniendo en cuenta que el 33 por ciento de los hogares en la ciudad están atravesados por contratos de alquiler y con el objetivo de visibilizar el conflicto que suele haber entre inquilinos y propietarios e inmobiliarias, Muñoz presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley para crear una oficina de atención a los inquilinos.
“Sabemos la posición del PRO en relación al tema y el poder que tienen las inmobiliarias, por lo que preferimos poner al descubierto cuáles son las prioridades, visibilizar el tema, para que no se caiga de nuevo de la agenda de discusión. Y en la medida que encontremos mayor consenso vamos a ir avanzando”, asegura el diputado porteño a El Barrio Villa Pueyrredón.
La ley 2.340 de 2007 que regula las inmobiliarias prohíbe que las comisiones superen el mes de alquiler de vivienda, sin embargo, según Muñoz, en la mayoría de los casos esto no se cumple.
“También sucede que le están haciendo pagar al inquilino el ABL y las expensas extraordinarias y le están exigiendo que entregue el departamento pintado. Estos abusos se dan, por un lado, por la ausencia total del Estado y, por el otro, por una restringida oferta”, dice.
Según el censo 2010 solo en la ciudad de Buenos Aires hay 240 mil propiedades, entre viviendas y departamentos de uso profesional y oficinas, desocupadas. En relación a este punto también hay proyectos legislativos presentados con el objetivo de gavar la vivienda ociosa.
Sin embargo, la falta de compromiso por parte del oficialismo en relación a la problemática hecha por tierra la posibilidad de que prospere cualquier proyecto de regulación en este sentido.
“El PRO plantea que es el mercado el que debe regular la relación entre el propietario y el inquilino, que el Estado no se debe interferir. Pero esa libertad de mercado es la libertad del poderoso a someter a los más débiles incumpliendo la ley. Así, por ejemplo, el que no tiene garantía o el que no puede pagar dos meses de comisión puede terminar en un hotel o pensión compartiendo baño y cocina, o alquilando en una villa”, asegura.
En caso de que hubiera algún incumplimiento de la ley por parte de las inmobiliarias la respuesta por parte del Gobierno de la Ciudad es Defensa del Consumidor. Más allá de esta alternativa, en lo concreto, el inquilino, actualmente, tiene dos vías para canalizar reclamos y, según comenta Muñoz, ambas son pagas.
Una es CUCICBA (colegio que regula la actividad inmobiliaria) que cobra 360 pesos el formulario de denuncia y la ONG Unión Argentina de Inquilinos donde hay que pagar por la consulta con un abogado.
“Este es el cuadro que nos lleva a plantear la necesidad de la creación de una oficina pública en el ámbito de la Defensoría del Pueblo para atender el problema de los inquilinos. Necesitamos dentro del Estado más aliados para el sector que está siendo más hostigado”, explica el legislador.
En marzo comienzan las sesiones ordinarias y el Frente Progresista y Popular tiene la expectativa de convencer a los distintos bloques e incluso a la oposición.
“La creación de una oficina pública no debería ser traer demasiado conflicto. La idea es generar un espacio de conciliación y para difundir lo que está ocurriendo en el sector. Creo que vamos a encontrar acuerdo natural y rápido tanto con bloques de izquierda y con el Frente para la Victoria y, me parece, con algunos sectores del PRO. Sobre todo si la Defensoría del Pueblo se presenta a las discusiones, vamos a llegar a un acuerdo”, concluye Muñoz.
La oficina contaría con un equipo de abogados al servicio del inquilino y generaría las bases para la creación de un observatorio que convoque a la Cámara Inmobiliaria para rediscutir el contrato inmobiliario, como ya sucedió en las ciudades de Rosario y La Plata.
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jueves, 26 de febrero de 2015
El inquilino en su laberinto
Uno de cada tres porteños alquila. Gasta en ello entre el 30 y el 40% de sus ingresos. Se le exigen condiciones leoninas y no existe ley local que lo proteja.
Alquilar una vivienda puede resultar una verdadera odisea. Requisitos abusivos, garantías imposibles, precios exorbitantes y cartelización del mercado inmobiliario son algunos de los escollos que los porteños padecen a la hora de alquilar un techo donde vivir. La ausencia de una ley que regule el mercado de alquileres deja a los inquilinos librados a su suerte.
Hasta no hace muchos años, para la clase media alquilar departamento en la Ciudad era un paso previo, casi obligado, en el camino a la compra de la vivienda propia. Pero esos tiempos quedaron atrás. Si hay una tendencia que -efectivamente- no pareciera tener techo, es la inquilinización de la Ciudad: hay cada vez más inquilinos y menos propietarios.
El porcentaje no para de crecer desde 2001: uno de cada tres porteños alquila. Según estadísticas oficiales, a pesar de haber atravesado un boom de la construcción (se sumaron más de 150 mil viviendas nuevas), la cantidad de inquilinos en la Ciudad pasó del 22,1% en 2001 a más del 33% en la actualidad.
Pasado en limpio, significa que un millón de personas alquilan unas 370 mil viviendas.
¿Quiénes son, dónde y cómo viven? La Ciudad no lo sabe. La Dirección General de Estadística y Censos prepara para presentar en mayo un índice que incluirá el perfil de los inquilinos, según adelantaron a Diario 2 fuentes de ese organismo. El legislador del Frente Popular y Progresista, Fernando Muñoz, detectó esta necesidad y lanzó una encuesta online que ' .permite una aproximación a este universo. De la muestra de más de 600 casos se extrae que casi la mitad de los inquilinos tiene entre ¿6 y 35 años, y viven repartidos entre Caballito, Almagro, Balvanera y Palermo; para la mayoría el alquiler representa entre el 30 y el 40% de sus ingresos. Y el dato más alarmante: el 70% considera que no puede comprar una vivienda.
El gobierno reconoce que los porteños se alejan cada vez más de la posibilidad de ser propietarios.
Según el índice elaborado por Estadísticas de la Ciudad presentado a principios de febrero, que mide el salario en relación con el valor nominal de un departamento de 70 m?, la brecha se amplió en 50 puntos porcentuales debido a la suba de los precios inmobiliarios y la ausencia de créditos hipotecarios.
El crecimiento de la masa de inquilinos y la imposibilidad, cada vez más profunda, de acceder a la vivienda propia son indicadores que están estrechamente conectados por la lógica. El que no puede comprar alquila. Y si comprar se hace cada vez más difícil, ¿qué pasa con los alquileres? Suben el precio y amplían requisitos.
La regulación del mercado de alquileres está sujeta a la ley nacional de locaciones, que fija cuatro cuestiones medulares: la duración del contrato (mínimo tres años), la obligación de un mes de depósito de garantía en favor del propietario, la presentación de una garantía y la imposibilidad de indexar (aumentar) los precios. Además, en la Ciudad rige la ley 2340, que creó el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios y que estipula un tope de comisión del 4,15%.
Más allá de la colegiatura inmobiliaria, en la Ciudad lo que impera es la ley de mercado, que deja a los inquilinos a merced de requisitos cada vez más abusivos.
La realidad indica que la duración promedio de los con tratos es de dos años, a pesar de que la ley establece un mínimo de tres.
En vez de un mes de depósito en caución como garantía por año de alquiler, se piden hasta tres y, en algunos casos, cuatro. Se pactan aumentos mestrales, sujetos a ren nes. Las inmobiliarias, en ta brepasan con creces el porcent de comisión. Y las garantías se restringen a propiedades radicadas en la Ciudad. "Las inmobiliarias eluden el cumplimiento de la ley, no dan recibos y armaron un gran mercado negro paralelo", indica a Diario Z ^ ^ el legislador Fernán- ¿fifrt do Muñoz, quien presentó diversas iniciativas para proteger al inquilino.
"No hay control, no hay un espacio de negociación; el gobierno está ausente.
Está la familia que busca un departamento de un lado y la corporación inmobiliaria del otro, que fija las condiciones", agrega.
El círculo de desprotección se cierra con una paradoja: según la ley, quienes deben controlar a las inmobiliarias son... las mismas inmobiliarias. Y es más: si uno quisiera denunciar este tipo de abusos en el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios, debe pagar una tasa de 360 pesos. Como leyó: hay que pagar para denunciar.
Desde Defensa al Consumidor de la Ciudad aclararon que si bien inmobiliarias pueden plantear su incompetencia, este organismo puede "tomar parte" en los conflictos con los inquilinos. "Siempre y cuando intervenga una inmobiliaria como proveedor, Defensa al Consumidor puede intervenir", aseguran.
LA LEY AUSENTE Como dijimos, en la Ciudad rige la ley de mercado, que surfea sobre las expectativas económicas.
En la Legislatura porteña se han presentado, desde 2008, numerosas iniciativas para intentar regular los alquileres. Todas chocaron con la postura del PRO, partidario de no intervenir. De ese modo, quedaron en el camino proyectos del Frente para la Victoria, de la Coalición Cívica, del ibarrismo y de Bien Público. La idea que sobrevuela es la necesidad de poner un coto a la especulación, identificar y gravar con impuestos a las viviendas ociosas (se calcula, informalmente, que son unas 120 mil), y crear un ámbito de regulación y solución entre inmobiliarias e inquilinos.
El último proyecto en danza fue presentado por Muñoz. Apunta a crear una Oficina de Atención a Inquilinos en el ámbito de la Defensoría del Pueblo. "Hoy el porteño no tiene adónde recurrir en caso de abusos", asegura el legislador.
La iniciativa está a tono con otras similares que se llevaron a cabo en La Plata y en Santa Fe, donde existe un ámbito de mediación.
Desde la Defensoría ven con buenos ojos el proyecto y aseguran que ya están trabajando sobre el tema. Al respecto, Nora Cataño, directora del Consejo de Mediación, Conciliación y Arbitraje, asegura que aún no está individualizada la temática de los inquilinos, pero que sería importante "investigar y sistematizar toda la información" para elaborar soluciones. "Es un tema complejo, donde entran en colisión el derecho a la vivienda, a la propiedad y las leyes regulatorias", dice Cataño.
Según la encuesta del legislador, el 60% de los inquilinos alquila mediante inmobiliaria e identifica como principales escollos, además del precio, la comisión y la garantía. "La idea es que la comisión sea compartida entre inquilino y propietario, que los contratos sean de tres en vez de dos años y que el Estado sea el proveedor de la garantía", explica Muñoz.
En Uruguay, por ejemplo, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente cuenta con un Fondo de Garantía de Alquiler a través del cual, cumpliendo ciertos requisitos de ingresos máximos, se otorgan garantías con respaldo del Estado. Asimismo, cuenta una línea de otorgamiento de garantías especiales para jóvenes, que incluye la posibilidad de alquileres colectivos.
En el macrismo, sin embargo, no creen que la regulación del mercado sea la solución a los males del inquilinato. "Estos proyectos lo único que van a provocar es una retracción de la oferta", indicó a Diario I un asesor de vivienda del PRO. Es más, en el oficialismo creen que la Legislatura "no tiene potestad" para legislar en la materia: "La ley de locaciones es de fondo y es competencia del Congreso Nacional. Si hay algún problema, es un contrato entre privados y pueden hacer una demanda o una denuncia en Defensa al Consumidor", explican.
En efecto, existe un debate latente sobre si la Ciudad puede o no legislar al respecto. El abogado y presidente de la Unión Argentina de Inquilinos, Ricardo Botana, asegura que más allá de esa discusión, la Legislatura puede crear herramientas para proteger a los inquilinos.
"Es necesario avanzar en la modificación de la ley nacional y, al mismo tiempo, en una regulación local para frenar los abusos permanentes", explica a Diario Z.
¿Por ejemplo? "Gravar los inmuebles ociosos para aumentar la oferta y regular la actividad inmobiliaria, como para empezar", dice Botana.
"Es evidente que el gobierno no ha logrado plasmar un programa para paliar la crisis habitacional. Para eso se necesitan normas y la injerencia del Estado en favor del más débil, es decir, el inquilino", agrega.
A fines de 2014, el gobierno porteño lanzó el programa "Alquilar se puede". Se trata de un crédito otorgado por el Banco Ciudad para afrontar los altos costos que supone entrar en un alquiler.
El préstamo debe devolverse durante los 24 meses del contrato.
Si no se paga durante dos meses, se intima al desalojo. También se ofrece una garantía en forma de deuda a una tasa del 19,5%. El programa está apuntado a familias jóvenes, de hasta 35 años, con ingresos de entre uno y dos salarios mínimos ($4700 a $9400), y de entre dos y cinco salarios mínimos ($9400 a $23.500). Además, incluye para empleados informales, un plan de ahorro previo de cuatro meses y un préstamo a tasa subsidiada. Asimismo, bancos privados ofrecen garantías a los propietarios a cambio de una comisión de los inquilinos.
¿REGULAR? NO, GRACIAS El mercado también recha rechaza cualquier tipo de regulación.
Roberto Arévalo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), coincide con el PRO en cuanto a que regular los alquileres producirá una "retracción en la oferta, que hoy es muy amplia".
En concreto, las condiciones del mercado se fueron adaptando a la coyuntura económica. A partir de 2011, la compraventa de inmuebles cayó a sus mínimos históricos.
La situación se vio agravada por la ausencia de créditos hipotecarios.
Los departamentos construidos para la venta o como reservas de valor se pusieron en alquiler y, ergo, la oferta se amplió. Esto le puso un techo a los aumentos de los alquileres, que según la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA) corren detrás de la inflación medida por las consultoras privadas. Por caso, el 2014 cerró con un aumento promedio del 28,2% para los departamentos de dos ambientes.
Desde el sector inmobiliario aseguran que alquilar una vivienda dejó de ser un buen negocio. La renta histórica (sobre el valor de la propiedad) se ubicaba en el 12% anual. Hoy alcanza apenas el 4%.
"Como el propietario tiene el departamento para tener una renta y no para tenerlo vacío, no se va a abusar", razona Arévalo.
La vivienda del encargado, un espacio común que no se puede alquilar
E n prácticamente la totalidad de los edificios de la Ciudad existe un departamento destinado a la vivienda del encargado. Este beneficio está protegido y por eso resulta prácticamente imposible convertirlo en objeto de renta para el consorcio.
En efecto, el departamento destinado al encargado figura como espacio común, una caracterización similar a los pasillos y terraza del edificio. Si quisiera cambiarse dicha nominación, habría que modificar los planos de todo el edificio, lo cual resulta muy costoso. Además, el consorcio no está habilitado para facturar y debería inscribirse en la AFIP para poder hacerlo. En todos los casos, si quisiera alquilarse o venderse dicho departamento, la decisión debe tomarse por unanimidad en asamblea de propietarios.
CECILIA DE LA TORRE "Hay propuestas disparatadas" Para la legisladora del PRO, integrante de la comisión de vivienda, los proyectos de la oposición son inviables.
La oposición apunta hacia la regulación del mercado de alquileres, ¿qué postura tiene el PRO al respecto? Posturas como las de Gustavo Vera, que plantean que aquellas personas que mantengan unidades ociosas por más de seis meses abonen hasta 1000% más de impuesto inmobiliario, son disparatadas. En primer término, porque el mercado no depende de una de las partes, sino de ambas. Actualmente la CABA posee más de 900 mil viviendas en alquiler, y no se alquilan por la inflación y por la incertidumbre económica que genera el año electoral y los vaivenes políticos de un gobierno que piensa en el corto plazo.
Respecto al proyecto de Muñoz de crear una oficina que regule los contratos, éste no apunta al verdadero objetivo, que es que los plazos de los alquileres se extiendan en el tiempo (de dos a tres años). Ese objetivo, con las condiciones económicas actuales, es imposible.
No sólo porque hay una enorme cantidad de personas que no cobran salario en blanco ni tienen avales que aseguren solvencia económica a futuro, sino que la inflación les termina devorando el salario y la capacidad de ahorro es inexistente.
Entonces, ¿qué medidas podrían tomarse para frenar los abusos sobre los inquilinos? No creo que haya abusos sobre los inquilinos. Al contrario, dada la caída del mercado inmobiliario, se produjo un derrumbe de la rentabilidad que sufrieron los propietarios en los últimos años. Se modificó la creencia dé que tener vivienda propia provee una rentabilidad interesante. Ya no es cierto. De hecho, en la Ciudad de Buenos Aires hay una sobreoferta de alquileres a disponibilidad que, compitiendo entre sí, mantienen costos que benefician a los futuros inquilinos. Por otra parte, dada la espiral inflacionaria, los sueldos de los inquilinos no pueden afrontar los aumentos esperados por los aumentos de los costos de los propietarios.
¿A qué organismo del Estado porteño puede dirigirse un inquilino cuando se le exige más de lo estipulado en los contratos de locación? Ante consultas o reclamos el organismo es la Dirección de Defensa del Consumidor. Usualmente interviene y asesora en casos donde el propietario exige indexar por contrato el valor del alquiler de su propiedad, hecho que está prohibido por la legislación vigente.
¿Cómo cree que podría frenarse el proceso de inquilinización vigente en la Ciudad? El proceso de inquilinización no es un fenómeno propio de la Argentina o la Ciudad de Buenos Aires. En Europa, sin ir más lejos, los países con mejor nivel de vida son aquellos en que la mayoría de sus habitantes alquilan una vivienda (Suiza encabeza la lista seguido por Alemania, Austria, Francia y Dinamarca). La ciudad de Buenos Aires ofrece garantías, préstamos y subsidios para alquilar propiedades y este año lanzará el programa "Alquilar se puede" que se instrumentará entre el IVC y el Banco Ciudad, que se suma a los programas "Primera casa BA" y "Mi casa BA" que ofrecen a largo plazo los créditos hipotecarios más bajos del país. Este nuevo sistema a implementar dará préstamos con tasa de 19,5% a devolver en 23 cuotas, subsidios de hasta el 60% del valor del alquiler y un sistema de ahorro previo para las personas que no tienen ingresos en blanco. También se lleva a cabo el programa Viviendas Cooperativas (Autogestión para la Vivienda Ley N° 341), donde se trabaja paso a paso con financiamiento por etapas de construcción.
GABRIELA ALEGRE “ La Ciudad carece de una política de vivienda social"
Para la jefa del bloque del Frente para la Victoria, hay que regular alquileres y promover el crédito hipotecario.
¿Es necesario regular los alquileres? Es fundamental, porque cerca de un millón de porteños accede a la vivienda mediante el alquiler. Esa enorme demanda produce que, en muchos casos, los inquilinos se vean obligados a aceptar condiciones y cláusulas abusivas. Por otra parte, existe otro grave problema en la Ciudad que es la cantidad de viviendas vacías, un 20% del total. Asimismo, se sabe que existen alrededor de 500 mil personas con déficit habitacional. El Estado no puede permanecer indiferente a esta situación. Por esta razón, desde el Frente para la Victoria presentamos un proyecto para establecer un impuesto a la vivienda ociosa o deshabitada con el objeto de promover que dichos inmuebles se vuelquen al mercado de alquileres, aumentando la oferta y bajando el costo de su alquiler.
Desde el PRO dicen que la Legislatura no tiene potestad porque hay una ley nacional...
El PRO no quiere tratar el tema por su clara inclinación a dejar todo en manos del mercado, rechazando cualquier intervención estatal por más necesaria que sea. La creación de un impuesto a la vivienda ociosa está especialmente incluido tanto en la Ley de Alquileres como en la Constitución de la Ciudad. No se avanza porque no se quiere avanzar. En cuanto a la supuesta falta de potestad de la Legislatura, hay que decir que el derecho a la vivienda es un derecho constitucional, reconocido por numerosas normas internacionales de protección de derechos humanos y también en la Constitución de la Ciudad. Lo que es nacional es la regulación del contrato de locación y el límite que tiene la Ciudad es esa regulación; es decir, la Ciudad no puede entrar en contradicción con la ley nacional, pero sí puede complementarla.
Desde el interbloque del FpV queremos trabajar en esta temática y hemos presentado varios proyectos. • ¿De qué manera podría aliviarse la situación de los inquilinos? Nuestra iniciativa propone, por ejemplo, fijar un tope de medio mes de alquiler para los honorarios de las inmobiliarias.
Actualmente el máximo es de 4% del valor del contrato.
También proponemos limitar el monto de depósito que se solicita a la firma del contrato; establecer que los propietarios sean quienes paguen las tasas, contribuciones e impuestos que recaen sobre el inmueble y las expensas extraordinarias o fondo de reserva; impedir que el propietario obligue al inquilino a contratar seguros a favor del locador; que se le exijan garantías inmobiliarias exduyentemente de inmuebles radicados en la Ciudad y promover un sistema de garantías bancarias como alternativa al de garantías inmobiliarias.
¿Por qué cree que hay cada vez más inquilinos y menos propietarios? La Ciudad no tiene una política de acceso al crédito hipotecario para vivienda social. Cuando se analiza la política crediticia para la compra de vivienda del Banco Ciudad, sólo el 12% del monto prestado fue destinado a vivienda social. A ello se suma que el Instituto de la Vivienda prácticamente ha paralizado el otorgamiento de créditos a particulares y cooperativas para la construcción o compra de viviendas. En definitiva, el Gobierno de la Ciudad no tiene una política para que aquellos que hoy alquilan puedan acceder a su vivienda.
Las viviendas construidas configuran una oferta inaccesible para jóvenes y familias.
En villas, hoteles y pensiones, los más desamparados
En los últimos años, además del proceso de inquilinización de la clase media, hubo un crecimiento exponencial de las villas porteñas. Se contabilizan 43, que albergan -según el gobierno porteño- unas 270 mil personas. Además, en paralelo, floreció un submercado inmobiliario de alquileres informales.
No hay números oficiales, pero los casos se cuentan de a miles y se cree que alrededor de un 30-40% de los habitantes alquila en las villas. Las condiciones son por demás abusivas. Por caso, en la Villa 31 de Retiro se llega a pagar más de 2 mil pesos por una habitación sin servicios. La situación se repite en el resto de los asentamientos. Según testimonios recogidos por Diario Z en el Barrio Papa Francisco, desalojado y demolido en agosto de 2013, la mayoría de los ocupantes eran inquilinos que pagaban entre 1500 y 2 mil pesos por piezas minúsculas en la Villa 20 de Villa Lugano.
La primera dificultad para los villeros a la hora de acceder al mercado formal es la marcada precariedad en la que subsisten. Según la Dirección General de Estadística y Censos, en Buenos Aires el 21% de los trabajadores está en la informalidad. Además, la tasa de desempleo es del 6,2%.
Entre la población de las villas, si bien el 70% tiene un trabajo, sólo el 8,7% es empleado formal, mientras el 10,3% es desempleado. En esas circunstancias, acceder a una garantía es una verdadera quimera.
La situación de los que alquilan habitaciones en inquilinatos, conventillos y hoteles-pensión también es complicada. Se trata de un universo cambiante, pero que contempla unas 115 mil personas, según el censo 2010. La Dirección de Estadísticas porteña dice que representan el 4,3% del total de viviendas. Allí hay familias que viven en forma continuada, pero en carácter de pasajeros en tránsito. "Es una situación terrible, porque ni siquiera cuentan con la protección de un contrato, pueden ser echados de un día para el otro y sin amparo de ninguna ley", explica Ricardo Botana, presidente de la Unión Argentina de Inquilinos.
Este artículo fue publicado en Diario Z en la edición impresa del 26/02/2015
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jueves, 19 de febrero de 2015
Presentarán propuesta para darle más protección a inquilinos porteños
La legislación se debate entre proteger a los locatarios o favorecer el acceso en condiciones de mercado. Hay una gran variedad de proyectos de ley que aguardan para ser tratados por la Legislatura.
El bloque liderado por Aníbal Ibarra prepara una nueva versión de proyectos regulatorios de la relación propietario inquilino que desde 2008 no han tenido consenso en la Legislatura porteña.
En 2010, los legisladores Aníbal Ibarra y Susana Rinaldi (Frente Popular y Progresista) presentaron un proyecto para que la comisión de las inmobiliarias equivalga a un solo mes de alquiler, y que el pago de la misma sea compartido entre inquilino y propietario; planteaba asimismo que los contratos sean de 3 años y no de 2, y que el Estado se haga cargo de proveer la garantía exigida al locatario.
Ése fue otro de los proyectos de la oposición que naufragó en la Comisión respectiva. Pero ahora lo ha rescatado Fernando Muñoz, que asumió en lugar de Rinaldi cuando fue designada agregada cultural de la Embajada argentina en Francia. Muñoz acaba de enviar a la Legislatura un proyecto para crear una Oficina de Atención a Inquilinos en la Defensoría del Pueblo, que era uno de los artículos del proyecto de Ibarra. Pero tiene en preparación otro, con medidas regulatorias similares. Mientras, Muñoz lleva adelante una encuesta de inquilinos para poner a punto su propia iniciativa.
De la encuesta se desprende que el 60% de los inquilinos alquila mediante inmobiliaria y que los principales escollos serían, además del precio del alquiler, la comisión de la inmobiliaria y la garantía propietaria, indicó el diario BAE.
Qué pasa en la actualidad
El PRO gestiona un programa de asistencia crediticia y garantía estatal para inquilinos, similar al del Banco Provincia. Inmobiliarias y propietarios también rechazan las medidas “intervencionistas”.
La mayoría de quienes recurren a la locación en la Ciudad de Buenos Aires son asalariados para quienes el precio de un alquiler representa más de un tercio de su ingreso; no tienen capacidad de ahorro y el valor de las propiedades quedó descalzado con los salarios y las pocas líneas hipotecarias no logran acortar esa distancia. Y si el empleo es informal, todo se complica más.
Según cifras de la Dirección Nacional de Políticas Habitacionales de la Subsecretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano, de 2001 a 2010 esa carencia en la Ciudad se incrementó un 70%. Una encuesta reciente del legislador porteño Fernando Muñoz (Frente Popular y Progresista), registra que casi la mitad de los inquilinos tienen entre 26 y 35 años, y que para el 60%, el precio del alquiler representa entre 30% y 40% de su ingreso. El 70% considera que no puede comprar una vivienda.
En ese contexto, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri parecer haber hallado un camino alternativo en coincidencia con políticas nacionales de protección y promoción de los consumidores: en lugar de intervenir en el mercado, intenta ayudar al inquilino a satisfacer las exigencias de locadores e inmobiliarias. No controlar el mercado sino ayudar a que la gente ingrese a él, sería la consigna.
“Alquilar se puede” es el nombre que el gobierno porteño le dio a su programa, enfocado en las necesidades de las familias jóvenes, los estudiantes universitarios y los empleados del sector informal. Este programa comprende a familias de hasta 35 años con ingresos de entre 1 y 2 salarios mínimos ($4.700 a $9.400) y de entre 2 y 5 salarios mínimos ($9.400 a $23.500). A los empleados informales se les ofrece un plan de ahorro previo de 4 meses y un préstamo a tasa subsudiada para acceder a la vivienda.
A los beneficiarios también se les provee la garantía del Banco de la Ciudad. En la misma tendencia, el Banco Provincia de Buenos Aires ofrece su seguro de caución para inquilinos de hasta 30 años de edad, en 24 cuotas fijas. Dos de cada tres propietarios, sin embargo, por desconocimiento o desconfianza, suelen preferir propiedades inmuebles o automotores.
Las voces del mercado
El presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Roberto Arévalo, manifestó a BAE Negocios que “desde 2009, de todos los proyectos intervencionistas que se han presentado, ninguno prosperó. Las políticas que interfieren en el mercado no benefician a los inquilinos. La consecuencia es restricción de la oferta, que también perjudica a los propietarios que se ven obligados a mantener ociosas sus propiedades”.
Arévalo señaló que “el propietario no es una corporación, es de clase media, que invirtió su ahorro en un inmueble como reaseguro. Si bien la situación del mercado no da una renta excelente, hoy el alquiler rinde una renta bruta anual de 4 por ciento, y neta de un 2,4. Siempre va a ser mejor que tener el inmueble vacío”.
Un informe de la Cámara la Cámara Inmobiliaria señaló que la retracción del mercado de locaciones en la primera mitad de ese año, centrada en viviendas de 3 y 4 ambientes, desinfló la expectativa inflacionaria.
Además, estimó que los ajustes de los alquileres fueron de 29%, “diez puntos debajo de las estimaciones de inflación divulgadas por el Congreso (38,53%).
Este artículo fue publicado en www.iprofesional.com el 19/02/2015
lunes, 16 de febrero de 2015
Los argentinos, cada vez más lejos de la casa propia
Concentración de las propiedades, inaccesibilidad al crédito y poca regulación de las inmobiliarias.
El déficit habitacional en Argentina creció en los últimos años en las ciudades. Si bien es un fenómeno de todas las grandes urbes, la característica local incluye créditos hipotecarios cada vez más inaccesibles y una legislación que perjudica a los que quieren alquilar. Concentración de la propiedad y denuncias a las inmobiliarias por parte de los individuos y de los comerciantes.
Esta semana se conoció un informe que encontró que casi la mitad de los inquilinos en Capital Federal gasta entre un 30% y un 50% de sus ingresos en el pago del alquiler y que un 70% desconoce los derechos que le da la ley del sector, que está vigente pero se cumple poco. De hecho, cuando se pagan los aumentos, que no son acordados previamente, se desconoce que la legislación actual prohíbe la indexación, aunque eso sea moneda corriente.
La percepción de los que no alcanzan la casa propia es que no podrán hacerlo mientras tengan que pagar un alquiler. Es que, mientras el crédito al consumo creció de manera exponencial durante las tres gestiones kirchneristas, los préstamos hipotecarios se estancaron e, incluso, decayeron.
El principal motivo fue la implementación del cepo al dólar a fines de 2011, que hizo caer tanto los créditos en la divisa norteamericana como la actividad en general. De hecho, según un relevamiento de Reporte Inmobiliario, la cantidad de escrituras de compraventa en 2014 suma el quinto año consecutivo de caídas y, por primera vez, las operaciones fueron menos que en el año del corralito. El tema de los créditos no es menor, ya que es cada vez más difícil ser sujeto de crédito y conseguir tasas fijas.
Esto generó una concentración en las propiedades, que llevó a que la cantidad de propietarios del lugar donde viven sea cercana al 67%, mientras hace una década era del 75 por ciento. Este fenómeno es más evidente en las ciudades más vinculadas a los grandes grupos sojeros, como Rosario o Córdoba, que encabezan los rankings de viviendas desocupadas e, incluso, a estrenar.
Pero el otro factor clave en el malestar del que quiere adquirir su primera vivienda es el efecto de las inmobiliarias, que no son de gran ayuda para el que alquila y quiere pensar en su propio techo en el mediano plazo. Es que seis de cada diez contratos de alquiler se dan a través de estas instituciones, mientras el resto son con dueño directo.
Según un relevamiento del Frente Progresista y Popular, el que encontró que en la Capital Federal se gasta entre el 30% y el 50% del sueldo alquilar, más del 70% de los entrevistados considera que nunca podrá adquirir su casa propia. El informe, encabezado por el legislador porteño Fernando Muñoz, encontró que el 41% culpa por esta situación al Estado y el 38% a las inmobiliarias. Además, encontró que los principales problemas de los inquilinos pasan por las comisiones que pagan y el monto del alquiler.
La publicación del diputado culmina con las sugerencias de los entrevistados, que "en relación con cómo se podría mejorar su situación, en primer lugar los inquilinos respondieron "creando una oficina pública que regule los contratos", seguido con poca diferencia de "regulando a las inmobiliarias" y en tercer lugar, "cambiando la ley de alquileres".
Este efecto no es exclusivo de las viviendas particulares, sino que se prolonga a los alquileres de locales comerciales. De hecho, los negocios tienden a ser cada vez más de las grandes cadenas, limitando el acceso de los comerciantes más pequeños.
Esto lo demuestra un estudio de la consultora Colliers International, que resalta que en las principales zonas comerciales de la Ciudad, la rotación de inquilinos superó el 5% en el semestre y en algunas calles, las más requeridas, llegó al 8 por ciento. En estos lugares se encuentra que los comerciantes individuales no pueden afrontar los grandes costos que les requieren las inmobiliarias y son desplazados por las grandes cadenas de electrodomésticos, perfumería, farmacias, indumentaria y cafetería.
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Alquileres: del Estado regulador al Estado garante
La legislación se debate entre proteger al inquilino o favorecer el acceso en condiciones de mercado.
El bloque ibarrista prepara una nueva versión de proyectos regulatorios de la relación propietario inquilino que desde 2008 no han tenido consenso en la Legislatura porteña. El PRO gestiona un programa de asistencia crediticia y garantía estatal para inquilinos, similar al del Banco Provincia. Inmobiliarias y propietarios también rechazan las medidas “intervencionistas”.
El tradicional estereotipo socio– económico tipificaba el alquiler de una vivienda urbana como una transitoria necesidad de la clase media, en camino hacia la compra de su propia casa o departamento. Pero la realidad habitacional de la Ciudad de Buenos Aires en la actualidad es muy distintya. La mayoría de quienes recurren al alquiler son asalariados para quienes el precio de un alquiler representa más de un tercio de su ingreso; no tienen capacidad de ahorro y el valor de las propiedades quedó descalzado con los salarios y las pocas líneas hipotecarias no logran acortar esa distancia. Y si el empleo es informal, todo se complica más. El plan Pro.Cre.Ar lleva recién un par de año, insuficientes para mover el amperímetro.
Según cifras de la Dirección Nacional de Políticas Habitacionales de la Subsecretaría de Vivienda y Desarrollo Urbano, de 2001 a 2010 esa carencia en la Ciudad se incrementó un 70%. Una encuesta reciente del legislador porteño Fernando Muñoz (Frente Popular y Progresista), registra que casi la mitad de los inquilinos tienen entre 26 y 35 años, y que para el 60%, el precio del alquiler representa entre 30% y 40% de su ingreso. El 70% considera que no puede comprar una vivienda.
Desde la política, el abordaje del problema ha tenido históricamente dos enfoques: el liberal, postulando la autorregulación del mercado; y el intervencionista, que aconseja controles y medidas punitivas. La administración de Mauricio Macri heredó un lastre estructural que no acaba de remover, dejando descubierto el flanco que la oposición necesita para insistir con las tradicionales recetas estatistas.
Macri parecer haber hallado un camino alternativo en coincidencia con políticas nacionales de protección y promoción de los consumidores: en lugar de intervenir en el mercado, intenta ayudar al inquilino a satisfacer las exigencias de locadores e inmobiliarias. No controlar el mercado sino ayudar a que la gente ingrese a él, sería la consigna.
“Alquilar se puede” es el nombre que el gobierno porteño le dio a su programa, enfocado en las necesidades de las familias jóvenes, los estudiantes universitarios y los empleados del sector informal. Este programa comprende a familias de hasta 35 años con ingresos de entre 1 y 2 salarios mínimos ($4.700 a $9.400) y de entre 2 y 5 salarios mínimos ($9.400 a $23.500). A los empleados informales se les ofrece un plan de ahorro previo de 4 meses y un préstamo a tasa subsudiada para acceder a la vivienda.
A los beneficiarios también se les provee la garantía del Banco de la Ciudad. En la misma tendencia, el Banco Provincia de Buenos Aires ofrece su seguro de caución para inquilinos de hasta 30 años de edad, en 24 cuotas fijas. Dos de cada tres propietarios, sin embargo, por desconocimiento o desconfianza, suelen preferir propiedades inmuebles o automotores.
El oficialismo local, según explicó a BAE Negocios Guillermo Vattuone, asesor de la legisladora Cecilia de la Torre (PRO), “entiende que el problema debe encararse desde el Ejecutivo, por eso nuestro bloque no apoya ningún proyecto de ley que imponga la regulación del mercado inmobiliario”. El asesor de De la Torre, que es vicepresidenta de la Comisión de Vivienda de la Legislatura, sostuvo que “en los últimos años se han presentado varios proyectos de tipo regulatorio que no han avanzado, como congelar precios y suspender juicios por desalojo, porque el resultado de esas medidas termina perjudicando al inquilino”.
En 2008, el legislador Juan Cabandié (Frente para la Victoria) presentó un proyecto reduciendo la comisión de las inmobiliarias de 4,15% a 3% y gravando las propiedades ociosas. La iniciativa no prosperó, y dos años después volvió a fracasar por falta de consenso. En 2010, los legisladores Aníbal Ibarra y Susana Rinaldi (Frente Popular y Progresista) presentaron un proyecto para que la comisión de las inmobiliarias equivalga a un solo mes de alquiler, y que el pago de la misma sea compartido entre inquilino y propietario; planteaba asimismo que los contratos sean de 3 años y no de 2, y que el Estado se haga cargo de proveer la garantía exigida al locatario.
Ése fue otro de los proyectos de la oposición que naufragó en la Comisión respectiva. Pero ahora lo ha rescatado Fernando Muñoz, que asumió en lugar de Rinaldi cuando fue designada agregada cultural de la Embajada argentina en Francia. Muñoz acaba de enviar a la Legislatura un proyecto para crear una Oficina de Atención a Inquilinos en la Defensoría del Pueblo, que era uno de los artículos del proyecto de Ibarra. Pero tiene en preparación otro, con medidas regulatorias similares. Mientras, Muñoz lleva adelante una encuesta de inquilinos para poner a punto su propia iniciativa. De la encuesta se desprende que el 60% de los inquilinos alquila mediante inmobiliaria y que los principales escollos serían, además del precio del alquiler, la comisión de la inmobiliaria y la garantía propietaria.
El empleo informal, el primer escollo
El principal escollo que hay en la Ciudad para alquilar una vivienda es el recibo de sueldo. Según el informe preliminar de enero pasado de la I Encuesta de Inquilinos, realizada a instancias del legislador Fernando Muñoz, los otros problemas serían reparaciones, renovación del contrato, expensas, impuestos y comisiones. El sondeo, comenzado en noviembre de 2014, hasta el presente comprende unos 600 casos. Como datos estructurales, destaca que el 53% de los inquilinos tiene de 18 a 35 años, y que el 61% se concentra en Caballito (37%), Almagro (9,7%), Palermo (7,9%) y Balvanera (6,5%). Los principales responsables de la situación según la percepción de los relevados, serían el Estado, las inmobiliarias y los propietarios. El 56% de los inquilinos asigna al pago del alquiler y demás gastos de locación entre 30% y 40% de su salario. Si bien el 68% de quienes alquilan desconocen la ley nacional de locaciones urbanas, el 82,9% de ellos piensan que el principal responsable de las dificultades que arrastran es el gobierno porteño. No mucho mejor sería la imagen del gobierno nacional respecto de este problema, según los encuestados por el equipo del diputado Muñoz: el 80,4% respondió afirmativamente a la pregunta de si la Nación también tenía responsabilidad sobre la vulneración de un derecho humano básico como el de la vivienda
Las voces del mercado
El presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Roberto Arévalo, manifestó a BAE Negocios que “desde 2009, de todos los proyectos intervencionistas que se han presentado, ninguno prosperó. Las políticas que interfieren en el mercado no benefician a los inquilinos. La consecuencia es restricción de la oferta, que también perjudica a los propietarios que se ven obligados a mantener ociosas sus propiedades”.
Arévalo señaló que “el propietario no es una corporación, es de clase media, que invirtió su ahorro en un inmueble como reaseguro. Si bien la situación del mercado no da una renta excelente, hoy el alquiler rinde una renta bruta anual de 4 por ciento, y neta de un 2,4. Siempre va a ser mejor que tener el inmueble vacío”.
Un informe de la Cámara la Cámara Inmobiliaria señaló que la retracción del mercado de locaciones en la primera mitad de ese año, centrada en viviendas de 3 y 4 ambientes, desinfló la expectativa inflacionaria.
Además, estimpo que los ajustes de los alquileres fueron de 29%, “diez puntos debajo de las estimaciones de inflación divulgadas por el Congreso (38,53%).
Arévalo considera que regular la actividad de las inmobiliarias va en igual dirección que las otras medidas “intervencionistas”. La comisión que cobra la inmobiliaria “es un honorario establecido obligatoriamente por el colegio profesional respectivo, que representa el 4,15 por ciento del valor del contrato, lo que equivale a un mes y algo más de alquiler. Siempre recomendamos a los propietarios que respeten la modalidad, pero en caso de un exceso corresponde corregirlo, constatar que sea un agente inmobiliario matriculado, pero no recurrir a ninguna norma intervencionista”.
Según el presidente de la cámara, “este año el mercado se va a mantener activo, y los contratos que se renueven tendrán ajustes de precios en torno al 30 por ciento para 2016”.
Armando Caputo, vicepresidente de la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal, evaluó “que las inmobiliarias que cobran más de un mes de comisión no representan la realidad del mercado, que necesita seguridad jurídica y equilibrio de intereses en juego. Si una de las partes es desfavorecida, la otra también lo será a corto o mediano plazo. Los decretos y las leyes no siempre resuelven los problemas reales”. Según Caputo, que el contrato sea de 3 y no de 2 años, “no tiene mayor importancia, porque el requisito es la seguridad del propietario”. Pero la inflación, remarca, “hoy complica un contrato a dos años, por eso pensar en tres años no es conveniente para el locador. Si se dieran las condiciones, la duración del contrato perdería relevancia, porque cuando hay confianza mutua, varias generaciones de una familia pueden vivir en la misma vivienda alquilada, como pasa con las renovaciones cada dos años cuando la relación entre las partes es buena. En cuanto a la garantía estatal -concluyó-, sería una medida positiva en tanto que el Estado brinde seguridad jurídica, que es la cuestión de fondo”.
Este artículo fue publicado en Diario BAE el 16/02/2015
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miércoles, 11 de febrero de 2015
Solicitan en la Ciudad la creación de una oficina pública que regule los contratos de alquiler
En un comunicado, donde se dan a conocer los datos de la encuesta y los lineamientos del proyecto, se indica que actualmente alrededor de un tercio de los habitantes de la Ciudad “se ve en la necesidad de alquilar”.
El proyecto presentado por el Legislador porteño del Frente Progresista Popular establece que la Oficina se creará en el ámbito de la Defensoría del Pueblo y que tendrá por objeto el asesoramiento y la defensa de los inquilinos de locaciones residenciales y residentes en hoteles familiares y pensiones de la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto de Fernando Muñoz se basa en los resultados arrojados por la Primera Encuesta de Inquilinos de la CABA. Se trata de una encuesta lanzada por el Legislador Porteño el 10 de noviembre pasado y que ya respondieron más de 600 personas. Ese relevamiento muestra que más del 45% de los porteños destinan entre el 30,7% y el 50% de su salario para el alquiler, más del 70% considera que no puede tener acceso a una vivienda propia y en orden de relevancia, los principales inconvenientes para alquilar fueron los siguientes: el 56% indico como principal traba las comisiones que se pagan; en segundo término, un 54% mencionó a las garantías; y el 50% el monto del alquiler. Además, el 60% de los consultados reconoció que alquila a través de las inmobiliarios, los intermediarios de este negocio.
El proyecto de ley, que cuenta con la adhesión del Diputado Aníbal Ibarra, establece que las funciones de la Oficina de Atención a Inquilinos serán: prestar asesoramiento jurídico gratuito a los inquilinos; ofrecer una instancia de conciliación voluntaria para problemas suscitados entre inquilinos, propietarios e inmobiliarias; recibir reclamos de inquilinos, residentes de hoteles familiares y pensiones y promover la participación de la Ciudad en la proyección de los derechos de los inquilinos, entre otras.
Además, la Oficina creará un registro voluntario de inquilinos y propietarios, realizará acciones de concientización sobre los derechos de los inquilinos y producirá informes periódicos sobre sus actividades que contengan indicadores de complimiento de los servicios de la Oficina.
Fernando Muñoz afirmó que “En la capital, la población de inquilinos representa un 30 por ciento, esto significa 350.000 viviendas que se encuentran en alquiler en una ciudad que tiene la particularidad de tener, prácticamente, un 50% de viviendas en relación a la población. La población no crece, lo único que crece es la construcción. En ese contexto, se torna cada vez más exigente los requisitos para alquilar, el mercado pone las condiciones y el gobierno de la ciudad no interviene para nada”.
Este artículo fue publicado en www.eco-nomicas.com.ar el 11/02/2015
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Fernando Muñoz: “La ciudad construye viviendas vacías”
El diputado porteño por el FPP, Fernando Muñoz, pretende avanzar con un Proyecto de Alquileres. A su vez asegura que en el tema parquímetros, el PRO intenta “la privatización de espacios públicos más grande de la historia”.
Por Rodrigo Marcogliese
- ¿Qué análisis hace de esta contienda electoral en la Ciudad que por primera vez será por voto electrónico?
- Igualmente aún puede ser que cambie alguna reglamentación, evidentemente el PRO evaluó otro contexto sin Michetti. Esto era lo mejor para que Rodríguez Larreta pasara la prueba, sin que el ciudadano se fijara mucho su cara porque lo elegiría por el partido. No sé hasta dónde les cambio el escenario la candidatura de Michetti, ya que se nota diariamente los esfuerzos que están haciendo para bajarla, eso ya es explicito. Nosotros más allá del sistema electoral tenemos en claro como fuerza política, que nuestro punto de construcción es la candidatura a Jefe de Gobierno de Aníbal Ibarra.
- Estas elecciones también serán las primeras en renovar autoridades en las juntas comunales, ¿Qué trabajo realizan desde el Frente Progresista y Popular en los barrios?
- Creo que debemos desde la Legislatura apuntar más al trabajo territorial. Estamos muy presentes en la Comuna 3, tenemos mucha relación con Comuna 15 y la 5 que es donde más milito personalmente. También trabajamos con la 6, que tenemos una organización de hace más de 15 años. El tema territorio va a influir mucho en la decisión que se tome sobre las listas únicas.
- ¿En qué se basa el proyecto de alquileres?
- Centralmente la Ciudad tiene un 33 por ciento de hogares que alquilan, es decir que es una realidad de un tercio de los porteños, y se debe a que el mercado de alquiler esta desregulado. Nosotros hicimos una primera encuesta de inquilinos en la que tomamos un universo de 600, y después lo ampliamos a 200 más que son monotributistas o no tienen trabajo en blanco, y los tres problemas principales que surgieron son: la comisión inmobiliaria, la garantía y el precio de los alquileres. Planteamos compartir la comisión inmobiliaria entre propietario e inquilino, ampliar a tres años el contrato de alquiler, y poner el problema de los precios en la agenda política de un Gobierno que no parece considerar a ese sector.
- ¿Contempla algún tipo de financiamiento desde el Banco Ciudad?
- La línea de seguros bancarios no está mal, lo que si denota que los funcionarios del PRO no alquilan ni conocen como es alquilar. Tener que señar sin ver el departamento, y hacer que el propietario vaya al banco con la escritura y el inquilino, es desconocer el tema. La oferta está restringida porque la Ciudad construye viviendas vacías. Hay que resolver cómo se construye y para qué. Es un distrito de negocios hoy, pasa con Puerto Madero donde por momentos hay medio barrio vacio, o con Caballito donde el último censo dio casi un 20 por ciento de propiedades vacías. Calculamos que hay 120 mil propiedades inhabitadas en la Ciudad, debe ser la de mayor porcentaje de viviendas desocupadas en América Latina. Es algo que tiene que tener mayor estado público.
- Pasando al tema parquímetros, ¿Por qué aseguró que “Macri nos miente”?
- Porque contamos con los servicios más caros. El ABL sube a un ritmo del 1.200 por ciento anual, aumenta el pasaje de subte, peajes, acarreo, y en el caso de los parquímetros hay una particularidad. El 33 por ciento de la Ciudad va a estar parquimetrada, es decir, la privatización de espacios públicos más grande de la historia. El nivel de recursos que les va a generar a las empresas se estima en 4 millones de pesos a diario. Un gran negocio a costa del cinismo de denunciar una gran inflación.
- Por último, ¿Qué piensa del acuerdo Macri-Carrió?
- Habría que hacer un ejercicio, pensar como hubiera sido el gobierno si el pacto se hubiese firmado hace 10 años. Mayor endeudamiento, qué hubiese pasado con las jubilaciones, con la deuda externa, con los fondos buitres. Ahí está la respuesta a lo que creo acerca del acuerdo.
Este artículo fue publicado el 11/02/2015 en www.agenciacomunas.com.ar
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Piden una oficina pública que regule los alquileres en Buenos Aires
Conclusiones preliminares de una encuesta a inquilinos realizada en la Capital Federal. La encuesta on line se inició en noviembre último y hasta el momento contestaron 500 personas, por lo que sus resultados son preliminares, no obstante lo cual permitieron delinear un proyecto de ley sobre el tema a cargo del diputado del Frente Progresista y Popular Fernando Muñoz.
En un comunicado, donde se dan a conocer los datos de la encuesta y los lineamientos del proyecto, se indica que actualmente alrededor de un tercio de los habitantes de la Ciudad "se ve en la necesidad de alquilar".
Entre las principales conclusiones arribadas se destaca que el 60 por ciento de los inquilinos alquila mediante una inmobiliaria y la mayoría de los problemas que se le presentan son las comisiones a pagar, el monto del alquiler y la garantía exigida.
Respecto de la percepción sobre el principal responsable de la problemática de los inquilinos, el Estado aparece en primer lugar con el 40,5 por ciento, seguido de las inmobiliarias con el 38,3 por ciento.
Se estableció que el 70 por ciento de los inquilinos desconoce la Ley de Alquileres vigente, y se calculó que el 60 por ciento de los inquilinos destina entre el 30 y el 40 por ciento del sueldo en el gasto del alquiler, en tanto que más del 45 por ciento destina entre 30,7 y el 50 por ciento de su sueldo al pago del alquiler. Más del 70 por ciento de los inquilinos considera que no puede acceder a una vivienda propia.
Consultados sobre cómo se podría mejorar su situación, en primer lugar los inquilinos respondieron "creando una oficina pública que regule los contratos", seguido por "regulando a las inmobiliarias" y en tercer lugar "cambiando la Ley de Alquileres".
Entre los principales lineamientos del proyecto de ley que se elaboró como consecuencia de los resultados de la encuesta se incluye la propuesta de que "el contrato se extienda de dos a tres años, que exista una garantía estatal, control a las inmobiliarias y creación de una oficina pública de negociación y representación de inquilinos".
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